Juanito Bosco nació el 16 de agosto de 1815, en un pequeño caserío de Castelnuovo D’Asti, en el Piamonte, llamado popularmente “I Becchi”.
Siendo todavía niño, la muerte de su padre le hizo experimentar el dolor de tantos pobres huerfanitos de los que se hará padre cariñoso. Pero encontró en su madre Margarita un ejemplo de vida cristiana que incidió profundamente en su ánimo.
A los nueve años tuvo un sueño profético: le pareció estar en medio de una multitud de muchachos entregados a sus juegos, pero algunos de ellos blasfemaban. Rápidamente Juanito se arrojó sobre los que blasfemaban, con sus puños y a patadas para hacerlos callar; pero he aquí que se presenta un Personaje que le dice: “No con golpes, sino con la mansedumbre y con la caridad deberás ganarte a estos tus amigos.. Yo te daré la Maestra bajo cuya disciplina llegarás a ser sabio; y sin la cual, toda sabiduría se convierte en necedad”. El Personaje era Jesús y la Maestra María Santísima, a cuya guía se abandonó toda la vida y la honró con el título de “Auxiliadora de los cristianos”.
Así fue como Juan quiso aprender a ser saltimbanqui, prestidigitador, cantor, titiritero, para poder atraerse a los compañeros y mantenerlos alejados del pecado. “Si están conmigo, decía a su mamá, no hablan mal”.
Queriendo ser sacerdote para dedicarse enteramente a la salvación de los niños, mientras trabajaba de día, pasaba las noches sobre los libros, hasta que, a la edad de veinte años, pudo entrar en el Seminario de Chieri y ser ordenado Sacerdote en Turín en 1841, a los 26 años.
En aquellos tiempos, Turín estaba llena de muchachos pobres en busca de trabajo, huérfanos o abandonados, expuestos a muchos peligros para el alma y para el cuerpo. Don Bosco comenzó a reunirlos los Domingos, ya en una iglesia, ya en un prado, ya en una plaza, para hacerlos jugar e instruirlos en el Catecismo, hasta que, después de cinco años de enormes dificultades, logró establecerse en el barrio periférico de Valdocco y abrir su primer Oratorio.
En él, los muchachos encontraban comida y alojamiento, estudiaban o aprendían un oficio; pero, sobre todo aprendían a amar al Señor. Santo Domingo Savio era uno de ellos.
Don Bosco era muy querido por sus “pilluelos” (así los llamaba él) hasta lo inverosímil. A quien le preguntaba el secreto de tanto ascendiente sobre ellos, respondía: “Con la bondad y el amor trato de ganar para el Señor a estos mis amigos”. Por ellos sacrificó todo el poco dinero que poseía, su tiempo, su ingenio que era capaz de todo, su salud. Con ellos se hizo santo. Para ellos fundó la Congregación Salesiana, formada por sacerdotes y laicos que quieren continuar su obra y a la que señaló como “fin principal el sostener y defender la autoridad del Papa”.
Queriendo extender su apostolado también a las muchachas, fundó con Santa María Dominica Mazzarello la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora.
Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora se extendieron por todo el mundo al servicio de los jóvenes, de los pobres y de los que sufren, con escuelas de todo género y grado, institutos técnicos y profesionales, hospitales, dispensarios, oratorios y parroquias.
Dedicó todo su tiempo libre, que muchas veces lo robaba al sueño, para escribir y divulgar opúsculos fáciles para la instrucción cristiana del pueblo.
Fue, además de hombre de caridad muy activa, un místico entre los más grandes. Toda su obra tuvo su origen y fuente en la íntima unión con Dios, que desde joven cultivó cuidadosamente y se desarrolló en el abandono filial y fiel al designio que Dios había predispuesto para él, guiado paso a paso por María Santísima, que fue la Inspiradora y la Guía de todas sus empresas.
Pero su perfecta unión con Dios estuvo, acaso como en pocos Santos, unida a una humanidad entre las más ricas por bondad, por inteligencia y por equilibrio, a lo cual hay que añadir el valor de un conocimiento excepcional del alma humana, madurado en las largas horas transcurridas diariamente en el ministerio de las confesiones, en la adoración al Santísimo Sacramento y en el continuo contacto con los jóvenes y con personas de toda edad y condición.
Don Bosco formó generaciones de santos porque recordaba a sus jóvenes el amor de Dios, la realidad de la muerte, del juicio de Dios, del infierno eterno; la necesidad de rezar, de evitar el pecado y las ocasiones que conducen a pecar y de acercarse frecuentemente a los Sacramentos.
“Queridos míos, yo os amo con todo mi corazón y basta que seáis jóvenes para que yo os ame muchísimo”. Amaba de tal modo que cada uno pensaba que él era su predilecto.
“Encontraréis escritores mucho más virtuosos y doctos que yo; pero difícilmente podréis encontrar alguien que os ame más en Jesucristo y más desee vuestra verdadera felicidad”.
Agotado en sus fuerzas por el trabajo incesante, enfermó gravemente. Particularmente conmovedor: muchos jóvenes ofrecieron al Señor la propia vida por él. “... Lo que he hecho, lo he hecho por el Señor... Se habría podido hacer más... Pero lo harán mis hijos... Nuestra Congregación es conducida por Dios y protegida por María Auxiliadora”.
Una de sus recomendaciones fue ésta: “Decid a los jóvenes que los espero en el Paraíso...”.
El 31 de enero de 1888 expiraba en su pobre habitación en Valdocco, a la edad de 72 años.
El 1 de abril de 1934, Pío XI, que tuvo la dicha de conocerlo personalmente, lo proclamó Santo.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
El P. Bruno nos invita a recordar y colaborar
Por P. Bruno Roccaro
(Decosal - Santa Clara) - Chao! Voy a molestarte y pedirte un favor. A este viejito ya al umbral de su vida le pasó la infeliz o quizás feliz idea de intentar hacer memoria del Proceso de la Pastoral Juvenil salesiana en Cuba durante el periodo revolucionario.
Actualmente la Pastoral Juvenil abarca: Adolescentes, juveniles, jóvenes, no ha ido así desde el 1960, se trata de un proceso. No se dispone de muchos documentos escritos. Y los que existen no son de fáciles requerimiento. Hay que confiar en la memoria de cuantos han vivido esa realidad. Me parece que tú eres uno de ellos.
Cuéntame lo que tu has vivido, lo que recuerda como adolescentes, juvenil, joven, o/y como animador (ra) de ellos.
Ponlo por escrito, o envíamelo por correo (robur@obistclara.co.cu) o en una memoria que te voy a restituir.
Me permito añadir algunas indicaciones que pueden ayudar y sirven tanto para los jóvenes que para adolescentes.
Tu contesta por lo que te compete y sabes. En cuanto puedes cita nombres y fechas, sobre todo las seguras, y también las aproximadas. Todo será útil. Gracias.
III Nivel de Preparación de Docentes de Salesianidad
Por Carmen Ovalle
(Decosal - Quito) - En el Centro Regional de Formación Permanente de la ciudad de Quito, Ecuador, se lleva a cabo del 7 al 27 de noviembre el III Nivel de Preparación de Docentes de Salesianidad, que abarca la última parte de la vida de Don Bosco, a partir de la fundación de la Sociedad de San Francisco de Sales hasta la muerte del Fundador en 1888.
Unos 30 participantes, procedentes de 2 Inspectorías de las FMA y 11 de los SDB, se reunen para estudiar y profundizar el carisma salesiano, guiados por los facilitadores: P. Fernado -el abuelo- Peraza, P. Jaime Morales, P. Julio Olarte, y el P. Javier Altamirano, quien es el nuevo director del Centro de Formación.
La vivencia de cada uno de los participantes, pero sobre todo el poder conocer a profundidad los ideales que tuvo Don Bosco para fundar la Congregación Salesiana que hoy día sigue siendo una familia que le da acogida a los niños y jóvenes más necesitados, es una experiencia sumamente enriquecedora.
En este momento en que la congregación nos pide volver a Don Bosco, es una oportunidad maravillosa de de acercarnos a la fuente, para poder transmitir a los demás la frescura del manantial inagotable, y así juntos seguir fortaleciendo esos ideales que tuvo nuestro padre Fundador: "que los niños y jóvenes más necesitados y en peligro sigan encontrando en cada salesiano consagrado o laico alguien que les dé una oportunidad distinta a lo que le ofrece el medio donde se desenvuelven y que se sientan parte de una familia".
Los países latinoamericanos participantes en este III Nivel son: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Puerto Rico, Venezuela y República Dominicana.
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¿Qué leer?
La BIBLIOTECA ANTILLENSE SALESIANA
Expone del miércoles 8 (7.30 pm) al sábado 13 de diciembre las novedades del último semestre.
Usted podrá encontrarse con:
1. El folleto “BAS 2010 en marcha”. Conozca el manejo de la BAS por dentro.
2 . Mil doscientos (1.200) volúmenes encuadernados de las revistas filosóficas recibidas entre 1999 y 2009. Una oleada de información preciosa sin igual.
3. Quinientos (500) libros dominicanos de todo género, juntos por primera vez.
4. Dos centenares de libros variados recibidos en donación recientemente.
5. Como novedad absoluta, algo fuera del alcance normal, la obra del historiador salesiano Francisco Rodríguez de Coro: Pittini, el arzobispo que se enfrentó a Trujillo”. Para los amantes de la verdad.
Y ALGO QUE APRENDER
Viendo lo logrado se aprende:
Que no es el momento de cortar con este flujo de cultura que entra semestralmente a través de la BAS.
Que se puede colaborar con los proyectos pendientes, como son: la renovación de las revistas 2011 (US$5.000.00), la adquisición del libro filosófico, especialidad de la BAS (US$ 25.000.00), la búsqueda del libro dominicano de ediciones pasadas, etc.
Por favor, anote en su agenda y venga a calle San Juan Bosco, 27-A le espera.
P. Jesús Hernández, sdb
Director de la BAS
Tel. 809-685-7667
lunes, 22 de noviembre de 2010
Santa Cecilia
Fiesta: Noviembre 22
Breve: El culto de santa Cecilia, bajo cuyo nombre fue construida en Roma una basílica en el siglo V, se difundió ampliamente a causa del relato de su martirio, en el que es ensalzada como ejemplo perfectísimo de la mujer cristiana, que abrazó la virginidad y sufrió el martirio por amor a Cristo.
Durante más de mil años, Santa Cecilia ha sido una de las mártires de la primitiva Iglesia más veneradas por los cristianos. Su nombre figura en el canon de la misa. Las "actas" de la santa afirman que pertenecía a una familia patricia de Roma y que fue educada en el, cristianismo. Solía llevar un vestido de tela muy áspera bajo la túnica propia de su dignidad, ayunaba varios días por semana y había consagrado a Dios su virginidad. Pero su padre, que veía las cosas de un modo diferente, la casó con un joven patricio llamado Valeriano. El día de la celebración del matrimonio, en tanto que los músicos tocaban y los invitados se divertían, Cecilia se sentó en un rincón a cantar a Dios en su corazón y a pedirle que la ayudase. Cuando los jóvenes esposos se retiraron a sus habitaciones, Cecilia, armada de todo su valor, dijo dulcemente a su esposo: "Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí." Valeriano replicó: "Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides." Cecilia le dijo: "Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel." Valeriano accedió y fue a buscar al obispo Urbano, quien se hallaba entre los pobres, cerca de la tercera mojonera de la Vía Apia. Urbano le acogió con gran gozo. Entonces se acercó un anciano que llevaba un documento en el que estaban escritas las siguientes palabras: "Un solo Señor, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todo y en nuestros corazones." Urbano preguntó a Valeriano: "¿Crees esto?" Valeriano respondió que sí y Urbano le confirió el bautismo. Cuando Valeriano regresó a donde estaba Cecilia, vio a un ángel de pie junto a ella. El ángel colocó sobre la cabeza de ambos una guirnalda de rosas y lirios. Poco después llegó Tiburcio, el hermano de Valeriano y los jóvenes esposos le ofrecieron una corona inmortal si renunciaba a los falsos dioses. Tiburcio se mostró incrédulo al principio y preguntó: " ¿Quién ha vuelto de más allá de la tumba a hablarnos de esa otra vida?" Cecilia le habló largamente de Jesús. Tiburcio recibió el bautismo, y al punto vio muchas maravillas.
Desde entonces, los dos hermanos se consagraron a la práctica de las buenas obras. Ambos fueron arrestados por haber sepultado los cuerpos de los mártires. Almaquio, el prefecto ante el cual comparecieron, empezó a interrogarlos. Las respuestas de Tiburcio le parecieron, desvaríos de loco. Entonces, volviéndose hacia Valeriano, le dijo que esperaba que le respondería en forma más sensata. Valeriano replicó que tanto él como su hermano estaban bajo cuidado del mismo médico, Jesucristo, el Hijo de Dios, quien les dictaba sus respuesta. En seguida comparó, con cierto detenimiento, los gozos del cielo con los de la tierra; pero Almaquio le ordenó que cesase de disparatar y dijese a la corte si estaba dispuesto a sacrificar a los dioses para obtener la libertad. Tiburcio y Valeriano replicaron juntos: "No, no sacrificaremos a los dioses sino al único Dios, al que diariamente ofrecemos sacrificio." El prefecto les preguntó si su Dios se llamaba Júpiter. Valeriano respondió: "Ciertamente no. Júpiter era un libertino infame, un criminal y un asesino, según lo confiesan vuestros propios escritores."
Valeriano se regocijó al ver que el prefecto los mandaba azotar y hablaron en voz alta a los cristianos presentes: "¡Cristianos romanos, no permitáis que mis sufrimientos os aparten de la verdad! ¡Permaneced fieles al Dios único, y pisotead los ídolos de madera y de piedra que Almaquio adora!" A pesar de aquella perorata, el prefecto tenía aún la intención de concederles un respiro para que reflexionasen; pero uno de sus consejeros le dijo que emplearían el tiempo en distribuir sus posesiones entre los pobres, con lo cual impedirían que el Estado las confiscase. Así pues, fueron condenados a muerte. La ejecución se llevó a cabo en un sitio llamado Pagus Triopius, a seis kilómetros de Roma. Con ellos murió un cortesano llamado Máximo, el cual, viendo la fortaleza de los mártires, se declaró cristiano.
Cecilia sepultó los tres cadáveres. Después fue llamada para que abjurase de la fe. En vez de abjurar, convirtió a los que la inducían a ofrecer sacrificios. El Papa Urbano fue a visitarla en su casa y bautizó ahí a 400 personas, entre las cuales se contaba a Gordiano, un patricio, quien estableció en casa de Cecilia una iglesia que Urbano consagró más tarde a la santa. Durante el juicio, el prefecto Almaquio discutió detenidamente con Cecilia. La actitud de la santa le enfureció, pues ésta se reía de él en su cara y le atrapó con sus propios argumentos. Finalmente, Almaquio la condenó a morir sofocada en el baño de su casa. Pero, por más que los guardias pusieron en el horno una cantidad mayor de leña, Cecilia pasó en el baño un día y una noche sin recibir daño alguno. Entonces, el prefecto envió a un soldado a decapitarla. El verdugo descargó tres veces la espada sobre su cuello y la dejó tirada en el suelo. Cecilia pasó tres días entre la vida y la muerte. En ese tiempo los cristianos acudieron a visitarla en gran número. La santa legó su casa a Urbano y le confió el cuidado de sus servidores. Fue sepultada junto a la cripta pontificia, en la catacumba de San Calixto.
Esta historia tan conocida que los cristianos han repetido con cariño durante muchos siglos, data aproximadamente de fines del siglo V, pero desgraciadamente no podemos considerarla como verídica ni fundada en documentos auténticos. Tenemos que reconocer que lo único que sabemos con certeza sobre San Valeriano y San Tiburcio es que fueron realmente martirizados, que fueron sepultados en el cementerio de Pretextato y que su fiesta se celebraba el 14 de abril. La razón original del culto de Santa Cecilia fue que estaba sepultada en un sitio de honor por haber fundado una iglesia, el "titulus Caeciliae". Por lo demás, no sabemos exactamente cuándo vivió, ya que los especialistas sitúan su martirio entre el año 177 (de Rossi) y la mitad del siglo IV (Kellner).
E1 Papa San Pascual I (817-824) trasladó las presuntas reliquias de Santa Cecilia, junto con las de los santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, a la iglesia de Santa Cecilia in Transtévere. (Las reliquias de la santa habían sido descubiertas, gracias a un sueño, no en el cementerio de Calixto, sino en el cementerio de Pretextato). En 1599, el cardenal Sfondrati restauró la iglesia en honor a la Santa en Transtévere y volvió a enterrar las reliquias de los cuatro mártires. Según se dice, el cuerpo de Santa Cecilia estaba incorrupto y entero, por más que el Papa Pascual había separado la cabeza del cuerpo, ya que, entre los años 847 y 855, la cabeza de Santa Cecilia formaba parte de las reliquias de los Cuatro Santos Coronados. Se cuenta que, en 1599, se permitió ver el cuerpo de Santa Cecilia al escultor Maderna, quien esculpió una estatua de tamaño natural, muy real y conmovedora. "No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba," dijo más tarde el artista, sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama, con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme." La estatua se halla actualmente en la iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata. Sobre el pedestal de la estatua puso el escultor la siguiente inscripción: "He aquí a Cecilia, virgen, a quien yo vi incorrupta en el sepulcro. Esculpí para vosotros, en mármol, esta imagen de la santa en la postura en que la vi." De Rossi determinó el sitio en que la santa había estado originalmente sepultada en el cementerio de Calixto, y se colocó en el nicho una réplica de la estatua de Maderna.
Sin embargo, el P. Delehaye y otros autores opinan que no existen pruebas suficientes de que, en 1599, se haya encontrado entero el cuerpo de la santa, en la forma en que lo esculpió Maderna. En efecto, Delehaye y Dom Quentin subrayan las contradicciones que hay en los relatos del descubrimiento, que nos dejaron Baronio y Bosio, contemporáneos de los hechos. Por otra parte, en el período inmediatamente posterior a las persecuciones no se hace mención de ninguna mártir romana llamada, Cecilia. Su nombre no figura en los poemas de Dámaso y Prudencio, ni en los escritos de Jerónimo y Ambrosio, ni en la "Depositio Martyrum" (siglo IV). Finalmente, la iglesia que se llamó más tarde "titulus Sanctae Caeciliae" se llamaba originalmente "títulus Caecilia", es decir, fundada por una dama llamada Cecilia.
Santa Cecilia es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus "actas" cuentan que, al día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón. Al fin de la Edad Media, empezó a representarse a la santa tocando el órgano y cantando.
Tomado del libro: Vida de los Santos de Butler, vol. IV.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Control de la Natalidad, planificación familiar y demografía
(Decosal - Santo Domingo) - La Conferencia del Episcopado Dominicano, a través de las Comisiones de Pastoral de la Salud y de la Familia, se complace en invitarle (s) a participar de la Conferencia “Control de la Natalidad, planificación familiar y demografía” que será celebrada el sábado 27 de noviembre, de 8:30 a.m. a 1:00 p.m., en el Auditorio I de la PUCMM.
Dicha conferencia será ofrecida por los Sres. Gustavo Alberto y Christine Vollmer, presidentes de la Alianza Latinoamericana para la Familia (ALAFA) y miembros del Pontificio Consejo para la Vida de El Vaticano.
Dada la relevancia de estos temas y de la vasta experiencia de los expositores consideramos de mucho interés su participación. Esta jornada se enmarca en el Diplomado de “Bioética” que desarrolla actualmente la Pastoral de la Salud, y dentro de las actividades del “Mes de la Familia” que tradicionalmente celebra nuestra Iglesia en noviembre.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Derechos de los Niños, Niñas y Jóvenes del mundo
Queridos salesianos, salesianas, miembros de la Familia salesiana, jóvenes animadores y cuantos estáis comprometidos en cualquier forma de voluntariado:
Como sabréis, el proximo día 20 de noviembre, en todo el mundo, se celebra el Día Universal del Niño,aniversario de la adopción de la Convención de Naciones Unidas de 1989 sobre los Derechos del Niño (CDN).
Desde el 2008, el mismo día 20 de noviembre, se celebra el Día Mundial de Oración y Acción para los Niños, Niñas y adolescentes. El año pasado, en su primera celebración, participaron personas y grupos de 30 Países del mundo.
Esta iniciativa nace de Arigatou International, una ONG internacional interreligiosa fundada en Japón que trabaja para el diálogo y la cooperación interreligiosa para el respeto, la protección y la plena realización de los derechos fundamentales de todos los niños y niñas, “sin distinción alguna, independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales” (art. 2 CDN).
En línea con mi llamada “Antes que sea demasiado tarde, salvemos los niños y niñasdel mundo” (Roma, Campidoglio, 27 novembre 2002), con el Aguinaldo 2008 y con el compromiso del Congreso internacional sobre “Sistema Preventivo y derechos humanos” (Roma, 2-6 enero 2009) os pido unirnos, el Día 20 de noviembre, a la Red Mundial de Religiones a favor de la Niñez (GNRC) en la Oración y Acción por los Niños, Niñas y adolescentes.
Sólo si todos los líderes religiosos y todos nosotros unimos nuestros esfuerzos, se podrá dar una respuesta adecuada a las violaciones dramáticas y masivas de la dignidad, de la vida y de los derechos fundamentales de los niños y niñas del mundo, especialmente los más pobres y vulnerables.
Os invito, pues, que con ocasión del día 20 de noviembre, cada comunidad salesiana, en todo el mundo, haga propio ese momento de Oración y Acción por los Niños, Niñas y adolescentes; unámonos a este esfuerzo para que las religiones puedan ser una fuerza unificadora para la promoción de los derechos fundamentales de los niños y niñas y enviar un poderoso mensaje de visión, misión y compromiso a todo el mundo.
Con affecto, en Don Bosco

P. Pascual Chávez V., sdb
Rector Mayor
Como sabréis, el proximo día 20 de noviembre, en todo el mundo, se celebra el Día Universal del Niño,aniversario de la adopción de la Convención de Naciones Unidas de 1989 sobre los Derechos del Niño (CDN).
Desde el 2008, el mismo día 20 de noviembre, se celebra el Día Mundial de Oración y Acción para los Niños, Niñas y adolescentes. El año pasado, en su primera celebración, participaron personas y grupos de 30 Países del mundo.
Esta iniciativa nace de Arigatou International, una ONG internacional interreligiosa fundada en Japón que trabaja para el diálogo y la cooperación interreligiosa para el respeto, la protección y la plena realización de los derechos fundamentales de todos los niños y niñas, “sin distinción alguna, independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales” (art. 2 CDN).
En línea con mi llamada “Antes que sea demasiado tarde, salvemos los niños y niñasdel mundo” (Roma, Campidoglio, 27 novembre 2002), con el Aguinaldo 2008 y con el compromiso del Congreso internacional sobre “Sistema Preventivo y derechos humanos” (Roma, 2-6 enero 2009) os pido unirnos, el Día 20 de noviembre, a la Red Mundial de Religiones a favor de la Niñez (GNRC) en la Oración y Acción por los Niños, Niñas y adolescentes.
Sólo si todos los líderes religiosos y todos nosotros unimos nuestros esfuerzos, se podrá dar una respuesta adecuada a las violaciones dramáticas y masivas de la dignidad, de la vida y de los derechos fundamentales de los niños y niñas del mundo, especialmente los más pobres y vulnerables.
Os invito, pues, que con ocasión del día 20 de noviembre, cada comunidad salesiana, en todo el mundo, haga propio ese momento de Oración y Acción por los Niños, Niñas y adolescentes; unámonos a este esfuerzo para que las religiones puedan ser una fuerza unificadora para la promoción de los derechos fundamentales de los niños y niñas y enviar un poderoso mensaje de visión, misión y compromiso a todo el mundo.
Con affecto, en Don Bosco
P. Pascual Chávez V., sdb
Rector Mayor
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